Estimado partícipe,
El primer trimestre de 2026 ha sido un periodo exigente para los mercados financieros. La combinación de valoraciones elevadas en determinados activos, una creciente tensión geopolítica y movimientos bruscos en materias primas generó un entorno especialmente útil para comprobar la solidez de cualquier proceso de inversión.
Durante el trimestre, Kaizen Global Income obtuvo las siguientes rentabilidades mensuales:
| Mes | Rentabilidad |
|---|---|
| Enero 2026 | +3,05% |
| Febrero 2026 | +0,58% |
| Marzo 2026 | -2,69% |
La rentabilidad acumulada aproximada del trimestre fue del +0,86%, en un periodo en el que los principales índices de renta variable llegaron a sufrir caídas cercanas al 10% en sus momentos de mayor tensión.
Más allá del dato puntual de rentabilidad, lo relevante del trimestre fue la forma en la que se obtuvo: reduciendo exposición cuando la relación entre riesgo y potencial empezaba a deteriorarse, tomando beneficios en posiciones con una fuerte revalorización previa y reforzando aquellas áreas de la cartera que podían comportarse mejor en un escenario de mayor estrés geopolítico.
Enero: tomar beneficios cuando la narrativa se vuelve demasiado cómoda
El inicio de año estuvo marcado por la fortaleza del oro y de las compañías vinculadas al metal precioso. Algunas de nuestras posiciones en este segmento, como Orezone Gold y Dynacor Group, habían acumulado una revalorización muy significativa.
En ese contexto comenzaron a proliferar titulares cada vez más optimistas sobre el oro, incluyendo escenarios de precios muy elevados, con referencias incluso a los 10.000 dólares por onza. Cuando una tesis de inversión empieza a pasar de estar ignorada a ser ampliamente aceptada, el margen de seguridad se reduce.
La decisión en enero fue deshacer esas dos posiciones y materializar plusvalías.
No fue una decisión basada en una visión negativa estructural sobre el oro. Seguimos considerando que los metales preciosos pueden tener un papel relevante en determinados entornos de inflación, incertidumbre fiscal y pérdida de confianza en las divisas. Pero una cosa es reconocer la validez de una tesis a largo plazo y otra muy distinta es ignorar que el precio ya empieza a descontar buena parte de esa tesis.
Invertir bien no consiste solo en comprar activos infravalorados. También consiste en saber vender cuando el mercado deja de ofrecer una compensación suficiente por el riesgo asumido.
Enero fue positivo para el fondo, con una rentabilidad del +3,05%, apoyado en la buena evolución de estas posiciones y en la materialización disciplinada de beneficios.
Febrero: reducción táctica de riesgo ante el aumento de la tensión geopolítica
Durante febrero aumentó de forma visible la probabilidad de una escalada militar en Oriente Medio. El despliegue de medios militares por parte de Estados Unidos en la región, incluyendo aviones de combate y portaaviones, elevó de forma significativa el riesgo de un conflicto abierto con Irán.
En gestión de carteras, no se trata de predecir el futuro con precisión. Se trata de evaluar escenarios, probabilidades y consecuencias. En este caso, el posible impacto de una escalada afectaba de forma desigual a los distintos sectores de mercado.
Las compañías más sensibles al precio del combustible, al tráfico aéreo y a la confianza del consumidor podían verse especialmente penalizadas. Por ese motivo redujimos exposición en algunas posiciones más vulnerables, entre ellas Wizz Air, antes de que el mercado incorporara plenamente ese riesgo.
Al mismo tiempo, incrementamos el peso en compañías vinculadas a Oil & Gas, donde el escenario de tensión geopolítica podía actuar como soporte para precios, márgenes y generación de caja. Este movimiento no respondió a una visión especulativa sobre el petróleo, sino a una lectura de asimetría: ante una posible escalada, el daño potencial en ciertos sectores era elevado, mientras que determinadas compañías energéticas podían ofrecer una mejor protección relativa.
Febrero cerró con una rentabilidad del +0,58% para el fondo. En un mes en el que el mercado empezaba a mostrar señales claras de fragilidad, el objetivo fue preservar capital sin renunciar a aquellas posiciones donde el binomio rentabilidad-riesgo seguía siendo atractivo.
Marzo: volatilidad, presión en los índices y utilidad de la gestión del riesgo
Marzo fue el mes más complicado del trimestre. La incertidumbre geopolítica se trasladó con más intensidad a los mercados, provocando caídas relevantes en los principales índices de renta variable. En algunos casos, las correcciones se situaron en torno al 10% desde los niveles previos.
El fondo cerró marzo con una rentabilidad del -2,69%.
Evidentemente, una caída mensual nunca es satisfactoria. Pero en este caso debe analizarse dentro del contexto de mercado y de la exposición asumida. La reducción previa de riesgo, la menor exposición a sectores más vulnerables y el mayor peso en energía contribuyeron a amortiguar parcialmente el impacto de las caídas.
La volatilidad no desaparece por construir una cartera prudente. Lo que sí puede hacerse es evitar que un episodio de estrés temporal se convierta en una pérdida permanente de capital. Esa es la diferencia que más nos importa.
Durante el trimestre no buscamos maximizar la rentabilidad a corto plazo. Buscamos mantener una cartera robusta ante un entorno que se estaba volviendo claramente más incierto.
Lectura del trimestre
El trimestre dejó varias lecciones importantes.
La primera es que las narrativas cambian rápido. A comienzos de año, el mercado parecía dispuesto a extrapolar indefinidamente la subida del oro. Pocas semanas después, el foco se desplazó hacia Oriente Medio, el petróleo, las aerolíneas y la exposición geopolítica. El inversor que se deja arrastrar por cada nuevo titular corre el riesgo de comprar tarde, vender mal y confundir movimiento con progreso.
La segunda es que la preservación de capital no es una frase defensiva. Es una parte esencial del proceso. Tomar beneficios en posiciones muy revalorizadas y reducir riesgo antes de un evento potencialmente adverso puede parecer poco emocionante, pero suele ser lo que permite seguir teniendo capacidad de actuación cuando el mercado se vuelve más irracional.
La tercera es que no todos los activos caen por las mismas razones ni con la misma intensidad. En periodos de estrés, la composición de cartera importa más que nunca. No basta con estar diversificado de forma aparente. Es necesario entender qué factores de riesgo comparte cada inversión y cómo pueden comportarse conjuntamente ante un cambio brusco de escenario.
Posicionamiento y filosofía
Seguimos centrados en compañías con balances sólidos, generación de caja visible, equipos directivos alineados y valoraciones que ofrezcan margen de seguridad.
Evitamos, como norma general, los negocios excesivamente endeudados, las tesis que dependen de refinanciaciones favorables o las compañías cuyo valor solo puede justificarse con hipótesis demasiado optimistas.
El trimestre también reforzó una idea central de nuestro proceso: no tenemos obligación de estar siempre plenamente invertidos ni de perseguir todos los movimientos de mercado. La flexibilidad es una ventaja cuando se utiliza con disciplina.
Reducir exposición no significa abandonar el mercado. Aumentar peso en energía no significa hacer una apuesta macro agresiva. Vender oro no significa dejar de creer en el activo. Cada decisión debe entenderse dentro de un conjunto más amplio: proteger el capital, mantener liquidez mental y financiera, y actuar solo cuando la compensación por el riesgo es suficiente.
Conclusión
El primer trimestre de 2026 ha sido un buen ejemplo de lo que pretendemos hacer en Kaizen Global Income.
No buscamos evitar cada caída mensual ni anticipar cada movimiento del mercado. Eso sería imposible. Lo que sí buscamos es construir una cartera capaz de resistir entornos complejos, tomar decisiones razonadas antes de que el consenso cambie y mantener siempre la disciplina del proceso.
Enero nos permitió materializar beneficios en posiciones con fuerte revalorización. Febrero exigió reducir riesgo ante un escenario geopolítico cada vez más delicado. Marzo puso a prueba la cartera en un entorno de presión generalizada sobre los índices.
El resultado del trimestre, una rentabilidad acumulada aproximada del +0,86%, debe interpretarse dentro de ese contexto: un periodo de elevada incertidumbre en el que la prioridad fue proteger el capital sin renunciar a oportunidades con margen de seguridad.
Seguiremos trabajando con el mismo criterio: paciencia, rigor, prudencia y mejora continua.
Kaizen.
Aitor García Munárriz
Gestor de Kaizen Global Income
Primer trimestre de 2026


